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miércoles, 10 de marzo de 2010

¡Vive McQueen!

El gusto por la riqueza en los tejidos, la suntuosidad de los bordados, los apliques en plumas y cristales... Todo. Los espectaculares modelos de la obra póstuma de McQueen hacen que vuelva a nuestras vidas resucitando su iconografía, su imaginación y su arte. Modelos casi hieráticas, de poses rígidas y un tanto deshumanizadas, huyen de artificiosos escenarios para engrandecer el universo que las viste. Un viaje de retorno a la época bizantina, que ejemplifica con sobresaliente su desafío a lo natural y su particular concepción del lujo. María Vela Zanetti, en El Cuentahilos, le dedica estos versos de Edgar Alan Poe: "Se alza allí, ¡cual estatua romana! / ¡Allí estará hasta que la muerte en mármol le convierta, sacudiendo con sus alas de cóndor el Dolor invisible!".
¡Vive McQueen!
Texto: Javier Ubieta

1 comentario:

  1. Es lo que hace grande al artista, que en sí es algo efímero, pero su arte se convierte en algo más grande que él mismo, perdurable, tanto más cuanto mayor sea la capacidad de transgredir límites artísticos convencionales y acercarse a la belleza. La Belleza.

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