"No me despierto hasta que una de ellas me toca accidentalmente la muñeca. Abro los ojos y les advierto que no me toquen el Rolex que he llevado puesto durante todo este tiempo. Las dos están tumbadas, una a cada lado de mí, y a veces me tocan el pecho, y de vez en cuando pasan sus manos por los músculos del abdomen. Media hora después la vuelvo a tener dura. Me levanto y me dirijo al vestidor, donde, junto a una clavadora automática, hay una afilada percha, un cuchillo de carnicero oxidado, cerillas del Gotham Bar and Grill y un puro a medio fumar, y dándome la vuelta, con la erección apuntando delante de mí, saco esos objetos y explico con un susurro ronco:
-No hemos terminado todavía...
Una hora después las acompaño impaciente a la puerta. Las dos van vestidas y sollozan. También sangran, pero les he pagado bien. Mañana Sabrina cojeará. Christie probablemente tendrá un ojo terriblemente amoratado y profundos arañazos en las nalgas causados por la percha. Kleenex manchados de sangre se amontonan a uno de los lados de la cama junto a un paquete vacío de sal italiana que compré en Dean & Deluca."
[Texto: "American Psycho", de Bret easton Ellis]
[Fotografía: Matt Irwin]
[Estilismos: Robbie Spencer]
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