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martes, 31 de agosto de 2010

Vogue Italia remeda el desastre de la petrolera BP







La modelo Kristen McMenamy y el fotógrafo Steven Meisel escenifican en el editorial “Water & Oil”, del número de Agosto de Vogue Italia, la tragedia que ha supuesto la marea negra que causó la petrolera British Petroleum en el Golfo de México.

Las fotografías de Meisel, siempre obras de arte, estremecen en esta ocasión con una crudeza inusual. Un escenario apocalíptico, una naturaleza carente de vida y un único ser sobre el desolador paisaje, que agoniza sobre un charco que ennegrece sus últimos esfuerzos por mantener el aliento.

Diarios como “The New York Times” se han pronunciado poniendo en jaque a la revista y pesando su concienciación medioambiental frente a su estrategia de marketing para vender más ejemplares.

La directora de Vogue Italia, Franca Sozzanni ha comentado que, desde el mundo de la moda también se hace necesario retratar temas de actualidad y que “en una portada hay que llamar la atención del lector”. Algunos podrán llamarlo sensacionalismo pero yo estoy completamente de acuerdo con las palabras de Sozzanni. Podéis ver el “making off” en:



http://www.wikio.es/video/vogue-it-august-kristen-mcmenamy-meisel-3863572



Enlaces:



http://www.vogue.it/

http://www.radolgc.com/kristenmcmenamy/


Lea T. Modelo y transexual.




Parece que la llegada de una modelo transexual a la parte más “visible” de la moda sigue siendo un hecho noticiable. Lea T. es la transexual brasileña que Ricardo Tisci ha decidido incluir, tanto en los desfiles de Alta Costura como en la campaña publicitaria para el próximo F/W 2010.

Deben de haber caído en el olvido los shows de los ´80 y ´90 de Thierry Mugler, pionero a la hora de “exhibir” en escena a, entre otros, travestís y actores de la industria del cine porno gay.
La elección de Lea T (que antes fue modelo masculino) en la nueva campaña, fue un hecho muy meditado y supervisado por la mano de hierro de Carine Roitfield (la Anna Wintour europea y “anaobregonizada” editora de Vogue París). Tisci dice, orgulloso, de Lea que “ella siempre fue muy frágil, súper femenina y aristocrática” y añade que "incluir a un transexual ejemplifica la dicotomía masculino-femenino".

Según el Vogue francés, la belleza de la modelo tiene un corte retro y andrógino, a caballo entre Greta Garbo (¡¿Greta Garbo?!) y Candy Darling... O no acabo de entender estos parecidos o es que he traducido mal la frase del francés...
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No dejes de amarme (II)


Entro en casa cantando tu nombre, como siempre, pensando que estás en la cocina o leyendo en la sala, pero no contestas. Voy al baño antes de entrar a la habitación pero, al volver la cabeza, veo que casi no hay luz en el dormitorio y me extraña que la persiana esté bajada. Camino despacio para no despertarte -estas maderas cada vez crujen más- y me apoyo en la puerta y te miro mientras creo que duermes acurrucado, tapado con la manta de cuadros.

Al acariciarte el pelo, siento tu cabeza fría. Entonces, intento volver tu rostro hacia el mío, para mirarte, pero tu cuello está rígido. El tono violáceo de tu piel no borra la expresión de ángel que tienes cuando sueñas. Pero ahora no estás soñando.

Llamo a la ambulancia. Me dicen que tardan diez minutos. No puedo hacer otra cosa que sentarme a escribir esto mientras lloro y pienso que no sé por qué has querido dejarme así, sin decir nada. Sin despedirte de mí.
 
Llaman a la puerta. Es el forense. Ha llegado la ambulancia. Tienes que irte. Hace frío afuera. Ve arropado con tu manta de cuadros. Prometo que pensaré en ti cada minuto de mi vida. Te echaré tanto de menos que aún no sé cómo voy a poder soportar tu marcha y mi dolor de corazón. Hemos sido felices, inmensamente felices. Una última cosa... Dame fuerza para caminar por la vida.

Tú, no me abandones. Yo, nunca dejaré de amarte.

lunes, 30 de agosto de 2010

Lessness. Dior Homme










La colección de Kris Van Assche de la próxima Primavera / Verano para Dior Homme, “Lessness”, trae consigo ciertos guiños a la moda de los 80 de algunos de los diseñadores entonces más transgresores. Impregnados con la sutil elegancia de Van Asshe y, obviamente, reinterpretados, actualizados, y mucho más estilizados, algunos de los estilismos que iban apareciendo tras recorrer la blanca pasarela espiral, hacían recordar a Rei Kawacubo, Issey Miyake, Yohji Yamamoto o Anne Demeulemeester.



La moda de Dior viene acompañada de asimetrías muchísimo más pulidas, chaquetas que se transforman en ligeras y vaporosas capas con largos desiguales, colores escasos (blanco, negro, gris, beige y azul noche) y una sensualidad y hedonismo en la puesta en escena atractivísimos.



Ignoro aún la crítica por parte de la prensa especializada y de los fieros editores de moda pero, desde la entrada de Kris Van Assche como Director Creativo de la línea de hombre de la maison, jamás un espectáculo de moda masculina bailó una danza tan impecablemente liviana y perfectamente patronada.



Eso sí, continúa siendo tendencia la imposición de estructuras óseas quasi púberes y de siluetas estrechas y muy delgadas. A ver qué estrategia nos inventamos para, de aquí a la primavera, marcar oblícuos y pómulos y alcanzar una segunda juventud. Total, soñar con volver a ser un teenager no está incluído en el precio.



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jueves, 26 de agosto de 2010

Cartas a Yves





 

Como María Vela Zanetti, yo tampoco quería, pero he caído en la tentación y me he comprado y leído el libro "Lettres à Yves". Merece la pena si te olvidas del exhibicionismo bastante poco pudoroso y recuerdas, mientras pasas páginas, la imagen del mítico Yves Saint Laurent.

Encontré ayer, de casualidad, en su blog de Yo Dona, "El Cuentahílos",  un post en el que María Vela reflexionaba sobre este asunto. Reproduzco en su totalidad el texto, puesto que comparto sus mismas impresiones y soy incapaz de trasladarlas de una forma tan precisa.

Está publicado el pasado 22 de marzo y dice así:

"La editorial Gallimard acaba de sacar estos días un libro dedicado a Yves Saint Laurent, 'Cartas a Yves', escrito por el que fuera su amante y socio, el, por lo visto, ajetreado y ubicuo Pierre Bergé. Que era alguien omnipotente en la vida del diseñador es algo que ya sabíamos; que es un viudo asombrado de sobrevivir cada día a la muerte de su amado nos lo podíamos imaginar, porque no se vive y se ayuda a crear todo un mundo de belleza con mano de hierro durante varias décadas con alguien tan especial como Yves sin que esto te deje un vacío completo; pero que su duelo esté incesantemente abarrotado de gestos públicos y hasta publicitarios es lo que yo llamaría obsesión narcisista y hasta mala conciencia.

Después de que Pierre Bergé decidiera sacar a subasta el año pasado la colección de arte y objetos que ambos habían atesorado con buen criterio, sentido del capricho y de la época que atravesaron, es decir, una verdadera colección y no un festival de bibelots, aparecen ahora estas misivas de la tierra al cielo y, ¡mire usted qué casualidad!, lo hacen coincidiendo con la gran exposición que también en ese momento le dedican al modisto en el Petit Palais de París.



He visitado melancólicamente la muestra -y me apresuro a decir que no me gustan las exposiciones de moda-, pero me resistiré fieramente a caer en la tentación de comprar el libro. Sobre Saint Laurent se ha escrito mucho y bien, pero este ejercicio a medias sentimental, a medias hagiográfico y sin duda comercial me produce una infinita fatiga.



La misma que pude descubrir la única vez que he visto en persona a Yves, con aquellos ojos de 'enfant terrible' terriblemente asustados tras sus gafas de pasta de empollón. Parecía agradecido por los aplausos de toda la gente, cientos, puestos de pie al final de un desfile en la Cour Carré du Louvre, pero algo en su deslavazada chaqueta verde y en la sonrisa helada te hacía pensar en que él hubiera preferido descansar ya, a solas, en su jardín de La Majarolle de Marraquech. La muerte también esta resultando serle muy dura a este muchacho que vivió siempre alarmado y transido, y que tuvo la suerte y la desgracia de tener un novio hiperactivo y un viudo exhibicionista."



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miércoles, 25 de agosto de 2010

i-D Magazine. The 30th birthday issue.





Más de 300 números. Más de 30 años. Para celebrarlo, 3 portadas distintas protagonizadas por la incombustible Gaga, la diosa Campbell y, mi idolatrada y cambiante, Moss. Las tres ante el objetivo de Nick Knight.

Reconozco que i-D nunca ha sido una de mis preferidas, me gustaba mil veces más The Face y, hoy, Interview, por ejemplo. Pero, en honor a la verdad, hay que decir que es la gran superviviente dentro de las publicaciones dedicadas al mundo de las tendencias (de todo tipo) y que en sus editoriales de moda han convivido las y los mejores fotógrafos, modelos y estilismos de cada momento que tocaba vaticinar.

He comprado este mediodía la revista y aún no la he mirado con detenimiento pero, a destacar:

El look "Human Nature" que luce Kate Moss, inspirado en el vídeo de Madonna firmado por Mondino en 1994. Versátil y camaleónica. Sólo hay que comparar esta instantánea con las campañas para Longchamp o Marant del próximo O/I. Es alucinante.


Las rosas homenaje a McQueen, al gran maestro, a quien quiso volar antes de tiempo:


Y la majestuosa belleza de la diosa de ébano. La malcriada Naomi Campell. La pasarela nunca verá otro cuerpo negro de semejantes proporciones. Incontestablemente salvaje.


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Noches largas



En plenas fiestas de Bilbao (hoy, justamente, el ecuador), me apetece hacer una reflexión sobre la fiesta en sí. No sobre las fiestas de Bilbao, sino sobre LA FIESTA.

Esta mañana, a las 07:00 me he puesto en pie, siguiendo el ritual de todas las mañanas. Primero viene la ducha, luego la sesión de cuidados matinales, una media hora más o menos si toca afeitado (hoy, tocaba). Por más que lo intento, no consigo acelerar el proceso restaurador, y no voy a culpar a “los estragos de la edad” , es pura coquetería. Aún medio desnudo y con el pelo mojado, toca desayunar: un zumo de dos naranjas y un limón con un chorrito de sirope de arándanos y un poquito de hierbabuena picada, un par de rodajas de melón y, una o dos veces por semana, como capricho, un cruasán a la plancha con mermelada de frutos rojos. Luego toca volver al baño para terminar secándome y atusándome el pelo, perfumarme un poquito, vestirme y listo.

El caso es que estos días me encuentro con mucha chavalería “gaupasera” [Gaupasa: pasar la noche despierto, en general, de juerga, aunque puede ser por otra causa. Término utilizado en Euskadi. Proviene de Gau=noche y Pasa=pasar], que deambula por la calle a plena luz (7 y media de la mañana) más o menos perjudicada por los estragos del discurrir de la noche. Algunos con más dignidad llevan la borrachera (o el colocón) de forma, aparentemente, más disimulada, actuando para sí mismos en una función teatral cuyo único objetivo es mantener el equilibrio y caminar siguiendo una línea recta, sin conseguir el aplauso.

Hoy, antes de tomarme mi café sólo largo con sacarina en la cafetería Lepanto, para calentar el estómago, cruzando la calle Alameda de Urquijo, me he cruzado con un grupo de tres chicos, de no más de 22 años, que hablaban a voz en grito, divertidos, riendo, aún con sus vasos de plástico medio lleno en la mano diciendo “pues nos vamos al puti”. Se referían al Doña Urraca, un clásico de Bilbao cerrado a esas horas, obviamente (¡Ohhh!). Dejando a un lado el tema “puticlub” que, por otro lado, tampoco da para mucho (o, bueno, sí), se me han venido a la cabeza esas noches de fiesta que uno no quiere que terminen nunca. Porque esa pandilla de tres, lo que realmente quería era que la fiesta continuara, de una forma u otra, pero que no acabara la noche, que los comercios no abrieran las persianas, que no saliera el sol, aunque fuera sólo por un rato más.

He sentido lo mismo en muchas ocasiones, no sólo en el garito de moda de turno, sino en casa de amigos o en la nuestra, recostado en un sofá o tirado en el suelo, haciendo nada, sólo conversando, sólo brindando por la vida, o bailando sin parar y disfrutando de tenernos unos a otros. Esas noches deberían ser eternas, no tener fin. El odioso día. El odioso sol que se cuela por la ventana o al salir del discotecón, y que hace que vuelvas a un lado la cara y entornes los ojos, doloridos del humo, y de la falta de descanso (¡quién quiere descansar!). Cuando estás en buena compañía, el tiempo pasa sin darte cuenta, se escurre como el agua entre los dedos, se esfuma como el vaho y dura el tiempo de un pitillo que se fuma de forma ansiosa. Dura nada. Las mejores noches son aquellas que van in crescendo y, sobre todo, las que tienen un final inesperado . Quedas para tomar un café a las 6 de la tarde y, de repente, son las 6 de la mañana. Y el tiempo, como decía, se ha escapado por algún sitio, alguien ha cambiado la hora de los relojes porque no es posible que los minutos hayan transcurrido tan rápido, no es posible que tú y yo, que habíamos quedado para tomar “un digestivo”, como dice mi amigo Jon, hayamos estado hablando doce horas de lo humano y lo divino, de probablemente muchas cosas trascendentales y de otras sin ningún fundamento.

Lo que sí es seguro es que siempre te vas con una confesión del otro que guardar. Porque el tête à tête hace que las verdades se animen a verbalizarse y que algunos secretos que no deberían salir de su escondrijo, se cuelen para volver a ser guardados con la lleve del “esto que quede entre nosotros”. Pero así es la vida, y así son las noches de fiesta, pero no todas, sólo esas que no quieres que terminen. Esas por la que alternarías los días y harías que la oscuridad continuara otras doce horas. O muchas más.

viernes, 20 de agosto de 2010

No dejes de amarme

Notarás la casa más oscura de lo habitual, he entornado las persianas para que no hubiera tanta claridad. Esta tarde, los rayos del sol entraban entre las rendijas y, mientras hacían efecto las pastillas, he intentado jugar a atrapar su luz. Eran los últimos rayos, que no impedían que mis pupilas continuaran creciendo bajo los párpados, pesados.
En el primer cajón de tu mesilla he dejado todas las cartas que me escribías en vacaciones, hace ya veinte, veinticinco años… Tantos veranos… ¿Recuerdas las veces que me preguntaste por ellas? No sabías que las conservaba. Ahí están. Léelas, te van a hacer sonreir.
Esta mañana, cuando venía de desayunar, te he comprado el ramo de lirios blancos y el libro que están en el salón. Es una novela cortita, de una joven autora francesa. Me la han recomendado en la librería. A ver si he acertado.
No sé en qué momento dejaré de escribir. Me noto ya cansado, aturdido, sin fuerzas y tengo sueño. No quiero que esta nota sea una despedida porque seguiré acompañándote en tus viajes, en tu camino y, ojalá siempre, en tus pensamientos. No me olvides. Guardo bajo la camisa, sobre mi pecho, una foto de los dos, la que nos hicimos tumbados en el sofá. Déjala estar ahí. Quiero que me abrigue, como mi manta de cuadros.
Has sido mi vida. Lo siento. Te quiero. Por favor, no dejes de amarme.

martes, 17 de agosto de 2010

ARTESANTANDER 2010


Otro año más, la bella ciudad de Santander nos acogió con los brazos abiertos, un tiempo espléndido, unas playas más cuidadas que nunca, y un ambiente cañí. Gracias a María Llanos, que nos invitó a pasar el fin de semana, pudimos disfrutar de la Decimonovena Feria de Arte Contemporáneo, en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Santander, de los paseos por las campas de la Magdalena y admirar de nuevo cotas imperceptibles desde las que uno siempre puede respirar, pero no siempre paladear, por inalcanzables.

María nos recibió de lejos, con su sonrisa roja, las manos abiertas, y su dulce abrazo. Nunca deja de sorprenderme porque nunca deja de reinventarse. Es un no-parar. Me hechizó cuando nos habló del otoño extremeño, del sangrar de los alcornoques y de los sublimes colores de su vegetación. Siempre es un placer oirla, y conversar con ella. Prometo, María, que la próxima vez no me pondré a dieta para, así, poder tomarnos unos tragos.

María llevó, entre otras cosas, una muestra exquisita de obras de Alain Urrutia (quasi "mi adorado" A. U.), Secundino Hernández y fotografía de Ali Hanoon. Bellísima.

La feria de Santander me gusta más cada año, por sus dimensiones, por sus características de "familiar", de "dimensional", de "concreta", de "abarcable", incluso de afable. Hablamos con Marisa y Nuria, de la Galería Marisa Marimón. Me sigue fascinando la obra de Iván prieto, la mire por donde la mire: esa mezcla de perturbación e irrealidad se me hace irresistiblemente absorbente. Charlamos con Cándida, que le echaba una mano a José Luis, de Nuble, y que me mostró unas exquisitas piezas de Roberto Mollá. Me fascinaron los pitbull de Carlos Sanva, en José Robles, cuyo efecto en la pared era, para mi gusto, el más epatante de toda la primera planta. Departí con Joaquim, de Mito, siempre a la vanguardia, con obras fascinantes de, entre otros, Aaron Johnson y hablé largo y tendido con la elegante Teresa Legarre, de Paz y Comedias, que me mostró parte de la magnífica obra de David Jiménez, que no conocía y me maravilló.

Nos veremos, seguro, en 2011.

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