Visits

WELCOME

martes, 26 de abril de 2011

Fachadas de vidrio.





Siempre me causó mucha expectativa -y me indujo a múltiples conjeturas- pensar qué se construiría en el solar situado entre el "edificio verde" de la Cámara de Comercio de Bilbao y la Plaza Bizkaia, ubicada en pleno corazón de la ciudad, y tan criticada por su "deshumanización" y carencia de vida natural, siendo tan amplia la superficie que ocupa. Pues bien el Edificio Plaza Bizkaia se ideó para ser la sede administrativa del Gobierno Vasco. Mi curiosidad iba más allá del qué, también se avalanzaba sobre el cómo. Cómo construirían el edificio de vidrio cuyos planos aparecieron en prensa y que, desde hace ya tiempo, es parte de la ciudad.

Su levantamiento estuvo generado por dos decisiones directas, producto de dos problemas concretos:
1.-Construir un edificio con oficinas-paisaje, cuya estructura se pudiera apoyar sobre un aparcamiento subterráneo ya existente, sin que éste tuviera que sufrir modificaciones.
2.-Llevar a acabo un ejercicio de sostenibilidad, dotando al volumen de vidrio con una forma que lo protegiera del clima adverso y se aprovecharlo de manera pasiva cuando las condiciones fueran positivas.

No existió como premisa ningún programa con el que trabajar ni imagen que remedar ni referencia arquitectónica a tener en cuenta para que casara en su ubicación. Todo ello sería consecuencia de esos dos parámetros.

Para resolver la primera exigencia, se definieron pórticos alineados, reduciendo al mínimo el número de pilares necesarios, y definiéndolos en función del número de plantas de oficinas. Sin embargo, el aparcamiento subterráneo reduce un grado de libertad a la hora de desarrollar la idea, puesto que su trama no coincide con la ideada para el edificio no corresponde con la ya existente en el subsuelo, donde las distancias se definen por las dimensiones de un vehículo, aparcado o moviéndose.
Para resolver la diferencia de alineación vertical de los pilares, se introdujo un mecanismo adaptativo en la plante baja que consiste en unos pilares fuertemente inclinados respecto al eje vertical, amarrados por los forjados que trabajan a tracción y que buscan, en los dos extremos, las alineaciones tanto superior como inferior. Curiosamente, estos pilares constituyen por sí mismos una escultura arquitectónica de carácter monumental, que hace que la planta baja se transforme en un espacio público, como “extensión cubierta” de la plaza Bizkaia.

El segundo caso, el proceso geométrico de las alineaciones planta a planta se estableció estudiando la orientación del sol y de su luz en verano e invierno. Primero se establecieron dos secciones tipo opuestas para la dirección oeste y norte. En la dirección oeste, el edificio se escalona para que cada planta vuele sobre la anterior. Así, el propio edificio se da sombra a sí mismo. En la orientación norte, esta sección se invierte y se recupera la edificabilidad perdida en los retranqueos. Ello genera curvas de distinto perfil en cada planta.

Para rematar el exterior se recurre a capas de vidrio superpuestas serigrafía con múltiples grados de densidad. La consecuencia de esto es que, para la inclinación de los rayos de sol en verano las serigrafías se suman disminuyendo la transparencia de la fachada y el efecto invernadero en el interior de la edificación, mientras que en invierno, la transparencia total permite que el sol caliente el interior, reduciendo el consumo energético.


martes, 12 de abril de 2011

Ignacio Goitia.



Parece mentira que lo que antaño fue una antigua chatarrería, albergue hoy un espacio lleno de pasiones que dotan de una especificidad única la imaginería de Ignacio Goitia.

Es precisamente allí, en su estudio, donde Ignacio ha gestado parte de su trabajo, y entre cuyas paredes se ocultan, sin trampa, los estadios en los que va teniendo lugar la metamorfosis que sufre el lienzo en blanco hasta llegar a convertirse en obra de arte, con ayuda de tubos del mejor óleo, los lápices más afilados, los pinceles de pelo más exquisito y las últimas técnicas informáticas. Todo ayuda a ese proceso de transformación de la nada a lo sublime.
 

Goitia es uno de los pocos pintores de su generación que tuvo claro desde siempre que lo suyo era la pintura figurativa. Y cuando la intensidad de las querencias es tan rotunda, es imposible abandonar un escenario mental por complejo o incierto que pueda llegar a ser.
 
En un periodo en el que la fotografía ha alcanzado el estatus en el que campaba a sus anchas la pintura y en el que lo que “está de moda” son las instalaciones, la abstracción, las performances y, en ocasiones, la imperfección, los discursos carentes de solidez y la falta de congruencia por mecerse en lo tendencioso, en el horizonte artístico se mantiene la silueta erguida de un impecable dandy tildado de un gusto innegable y de cuya apasionante visión de la realidad (su realidad) muchos deberían aprender.
 

De la obra de Ignacio Goitia se ha hablado mucho. Mucho y muy bien. Porque las críticas destructivas, como siempre digo, hay que rasgarlas en cuatro y tirarlas al contenedor de reciclaje. Solo sirven para dañar y, casualmente, suelen provenir de personajes complejos, acomplejados y acumuladores de imperfecciones que exigen la perfección en los demás.

Su calado internacional es incuestionable y brillante: Burdeos, París, Londres, Miami, Madrid o Bilbao. Los escenarios lujosos, suntuosos, brillantes y sofisticados que pintan las manos de Ignacio se pasean, educados y reverentes, por medio mundo, dando a conocer su arte único y particular.

Pregunta: El porqué de las jirafas. El porqué de un animal gigante dentro de una estancia digna de reyes.

Respuesta: Artefactos intelectuales. Símbolos. Metáforas. Doble lectura. Construcción de pensamiento. Incoherencia marcada por personajes diminutos en comparación con su hábitat voluptuoso y enorme, como construido para tótems irreales y no para personas que viven en la cotidianeidad. 
 


Descontextualiza a los personajes por el lugar que ocupan. Reviste de pompa lo ya magnífico. Reinterpreta con elegancia lo ya refinado. “Normaliza” las actitudes, pensamientos, comportamientos y apariencias de los protagonistas de sus cuadros. Dimensiona a su antojo estancias vestidas con lámparas gigantescas, frescos delirantes, cornucopias victorianas, alfombras exquisitas y otros ornamentos siempre lujosos, siempre extremos en belleza.
 
Goitia nos muestra su universo de filias exclusivas revestidas de tradición artesana y barroca y nos introduce sin miramiento en espacios que estamos poco acostumbrados a ver. Ni en museos, ni en galerías de arte, ni en la vida diaria. Un viaje excéntrico, extenso, delirante e imponente que trastoca lo contemporáneo para contemporizar el clasicismo de lo precioso.

Saturno contro. No basta una vida.



Madrid. Un lunes de Octubre de 1997. Palacio de la Prensa. Cuando salí del cine era ya de noche. En la sala 1, donde se proyectaba “Saturno Contro”, no habría más de una decena de personas. Fuera, pasada la Plaza de Callao y mientras caminaba en dirección a la Plaza de España, la poca gente que deambulaba por la Gran Vía miraba hacia el suelo, bajando la barbilla para evitar el frío seco. Mi paso firme mirando a la nada iba acompañado de un conjunto de inquietudes que confluían en un solo pensamiento, el transcurrir de la vida.

 
Como los mismos fotogramas de la película, pasaron por delante de mis ojos todas esas personas que habían formado parte de mi vida y ya no estaban por unas u otras circunstancias, y me lamenté por no haber continuado con ese hilo de amistad que en su día nos unió. Pensé, por no torturarme más, que es imposible acumular y mantener durante toda la vida esos hilos y que cada etapa es pasajera y, tal vez, caprichosa, y que los amigos que elegiste un día, quizá desaparezcan en un futuro para siempre, como si los arrastrara el viento.

Me pregunté si mi capacidad de querer era grande, si mi corazón albergaba los sentimientos que me gustaría albergaran los corazones de aquellos que me quieren. La respuesta, acompañada por las lágrimas que no habían dejado de quemarme los ojos desde que estaba sentado en el patio de butacas, era insuficiente e imprecisa. No lo sabía a ciencia cierta. ¿Acaso mis comportamientos, mis roles, desestructuraban un frágil castillo de naipes que yo había creído construido sobre unos cimientos razonablemente sólidos?

Llegué al hotel con una sensación de soledad y de frustración perpetuas. Dormí poco aquella noche pero desperté con los rayos de un sol temprano, cálido y deslumbrante, que me dio la pista para enfrentarme a mis interrogantes y disipar mis temores y concederme otra oportunidad.

"Desde entonces comencé a reunir en mi hogar, entorno a una mesa, a mis seres más queridos. Sin celebraciones como excusa. Solo porque si, por amor. Y eso ya se ha establecido como un clásico. Gran mesa para mis grandes amigos."

Para Edu Sourrouille. Gracias por la inspiración y porque el azar me ha traído de nuevo estos recuerdos.
El final es tuyo. Como te dije, apuntado en mi cuaderno de "Frases especiales".

Lanvin. Spring / Summer 2011.







Me rindo. Lanvin se vale de la "enajenación mental" y de la explosión de los impulsos más básicos para presentarnos su campaña Primavera-Verano. Locura, humedad, envidia, ira, sumisión, vejación, poder, lujuria, intoxicación, lujo, afterhours, sudor... Excitantes escenas vestidas de adorno extremo y camp en Miami Beach. Me vuelven loco.

martes, 5 de abril de 2011

Franz Xaver Messerschmidt. El gran desconocido.



El día 25 de este mes será el último que la obra  del gran Franz Xaver Messerschmidt se exhiba en el Louvre. Por primera vez, el museo ha dedicado una exposición monográfica a las desconocidas y grandiosas piezas del excelente escultor austríaco. La exposición consta de una treinta de obras: una cabeza adquirida por el Louvre en 2005 y préstamos de los museos Belvedere y Museo Liechtenstein de Viena, el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, el Museo J. Paul Getty en Los Angeles, el Museo Victoria & Albert en Londres, los museos de Budapest y Bratislava, y varias colecciones privadas. F.X.M. llevó a cabo en el XVIII una obra propia del siglo XX o XXI. Nació en 1736 y tuvo una corta etapa de esplendor en Viena , pero la esquizofrenia hizo que a los 38 años dejara sus cinceles y, rechazado, se recluyó en su pueblo, donde murió casi una década después. Dejó, con su muerte, 60 esculturas espectaculares, tan realistas como la vida que vivió y tan personales como su historia única con las que pretendía retratar los gestos primordiales que, según sus pensamientos, gobernaban el mundo. El mismo mundo que obvió su obra porque nunca vendió ninguna.

lunes, 4 de abril de 2011

Peyrotau & Sediles



Un punto y aparte. 

Como elongación de su discurso artístico, Aránzazu Peyrotau y Antonio Sediles siguen rotando entorno a una generatriz que continúa dando forma a las emociones, a los sentimientos y a las formas físicas y estéticas del elemento humano como objeto de disección, análisis o síntesis del mismo y su identidad.

Con su trabajo más reciente, Metus, han sido protagonistas, junto con la Galería Cámara Oscura, de noticias, reseñas, columnas, artículos y menciones varias en publicaciones de toda índole, verbigracia: Inversión, Woman (por poner dos ejemplos disonantes) y un largo etcétera. Todo, porque han dado en la diana sabiendo captar la nada benevolente atención de un público poco acostumbrado a “las sombras”.

Cuando llegó a mis manos la invitación para la inauguración, ilustrada por la “obra estrella” de Metus -“Delatus”- se tropezaron en mi cabeza referencias fotográficas y literarias, aunque también cinematográficas e incluso teatrales. Sin embargo, no creo que esta ocasión exija poner nombre propio a las inspiraciones (muchas y variadas) puesto que son tan solo eso, inspiraciones.
Lo plausible de este impecable trabajo es la persuasión con que Peyrotau & Sediles han sabido atraer la atención multimediática y –sobre todo- sostener el embeleso hasta el momento de recoger los bártulos. Es ahí precisamente donde la cohesión [galería VS artista] se ha hecho patente gracias al buen hacer de Juan Curto y al excelente trabajo de la pareja de artistas.

Por estricto orden alfabético:

.-Aeternitas
.-Ausare
.-Damnatio
.-Delatus
.-Lux
.-Obnatus
.-Obumbrata
.-Umbra
.-Vesania
.-Vorax

Esta es la colección de fotografías con las que llegó la perturbación y con las que se pudo casi oler el fuego fatuo que rodeaba las tinieblas más abyectas y abstractas del ser humano. Con estas obras, los artistas ponen en jaque al espectador, y no le proponen, sino que le exigen un reto. Consiguen colocar al voyeur desarropado, en postura decúbito supino, tendido en un suelo de mármol y mecido al son de una plegaria ferviente pero sorda hasta absorber una atención atraída por un campo gravitatorio que, irremediablemente, le conduce a la profundidad abisal de lo desconocido.

La excitación que se sufre por el temor no se explica mediante agentes externos, se gesta dentro del ser humano como elemento más de supervivencia y reto. De evolución y estrategia. De subsistencia y combate. Nos hallamos ante un miedo “elegante”, vestido de negro, con exquisitos ornamentos que no hacen sino complementarlo. Y, justamente, en el contrapunto luminoso, allá donde va la luz, en esa porción de espacio “no negro” es donde se hallan las tinieblas y los fantasmas personales.

Son esos retazos de claridad, en su mayoría mutados en piel, los que hacen que la angustia ya no quede en manos del “no color”. Un vientre abultado de mujer embarazada que deja ver su tirante piel. Un recién nacido que aún evoca las vísceras y la sanguinolencia de la placenta y al que sostienen unas manos masculinas enguantadas en cuero lustroso. Un cráneo vivo que no ve junto a un cráneo muerto que parece susurrarle mientras le mira.

 

La narración de la historia del ser humano es desafiante cuando el eje sobre el que se cuenta tiene como protagonista ese sentimiento tan viejo, poderoso y atrayente a la vez. En la vida hay paradojas que, en ocasiones no parecen estar dotadas de sentido. El miedo nos atenaza pero es necesario para vivir. La amígdala cerebral nos ayuda a tener miedo, sin miedo moriríamos, de la misma forma que a veces creemos morir de miedo.

Enhorabuena Peyrotau & Sediles. Por vuestro éxito cosechado, por el que queda aún por cosechar. Y por vuestra amabilidad y cercanía.

Versabundus dum aetas volat.

Enlaces:

Las cartas que me escribías



Son éstas. Cada verano desde 1994, antes de que empezara nuestra historia. Las guardo todas, no falta ni una sola. Hay muchas, algunas con su sobre; otras, juntas en uno solo, como si tuviera más sentido guardarlas así dependiendo del año. Uno tras otro, durante mucho tiempo. Recuerdo que bajaba impaciente las escaleras a escudriñar el buzón con la esperanza de encontrar dentro tu sorpresa, que solía llegar cada dos lunes por aquel entonces. Pero no importaba esperar. El corazón latía veloz cuando rasgaba el sobre, con ese impulso nervioso y emocionante. Igual que cuando abres un regalo de Navidad. Igual que el primer día que nos veíamos a tu regreso. Había tantas historias que contar...Pasaban tantas cosas en todo un verano... Hoy siguen siendo un recuerdo de aquella época. Ésa que los dos vivimos como había que vivirla: sin preocupación pero con la inquietud de saber que algo nos ocurría. Y que, finalmente, ocurrió.