Esta mañana, tras anunciar un "flis-flis", he escrito como "status" en mi muro de Facebook lo siguiente:
MISIÓN CUMPLIDA
.-Hora de comienzo: 08:49 h.
.-Hora de fin: 09:58 h.
.-Tiempo empleado: 1 h 09´
.-Antes: 518
.-Ahora: 453
.-Perfiles eliminados: 65
Que nadie piense que ha sido un delirio de grandeza ni una chulesca prepotencia.
Desde que abrí mi cuenta en la plataforma facebook, allá por marzo del año pasado, he practicado en cuatro ocasiones este "genocidio" virtual que -os aseguro- nunca es fácil. Cuando los eliminados son pocos, sabes que estás eligiendo bien (o te han elegido, porque esto siempre es cuestión de dos). Cuando los eliminados son más, es porque esas preferencias no han ido por buen camino.
Siempre he concebido la herramienta "Facebook" como un sistema interactivo de aprendizaje y crecimiento en un sentido muy amplio y he sido consciente de la entropía que las múltiples acepciones de estas dos palabras pueden generar. La era -ya casi- 3.0, nos posibilita intercambiar conocimientos (del tipo que sean, no solo aularios) y alcanzar informaciones, imágenes y -me atrevo a decirlo- sentimientos- en milésimas de segundo, casi de forma instantánea, a través de un feedback con personas muchas veces desconocidas, otras no, pero que a-por-tan.
Esa eliminación de perfiles que he hecho yo hoy, la puede hacer conmigo hoy mismo cualquier sujeto agregado en mi lista porque tal vez yo no sea un amigo "contribuyente". En efecto, hay individuos cuyos muros están repletos de enlaces interesantes, de fotografías exquisitas, de cientos de elementos que hacen de una pantalla un espacio que acaba por enamorar. En ese caso, la relación es casi unilateral en lugar de "bipartita", por la admiración de uno hacia otro. Y dentro mis "Amigos", hay personas cuyos muros consulto como un libro o una revista. En este caso, yo soy un elemento absolutamente pasivo frente a la radiante actividad del elemento activo. Pero, ojo, siempre hago saber al otro de mi admiración por su acción -sea la que sea-.
Toca ahora de hablar a la inversa [y agradezco de veras a todos aquellos que me felicitáis por las fotos o por los links con los que adorno mi muro]. No pido una constante conversación. Es imposible, algo quimérico. No tenemos tiempo para ello, en muchas ocasiones observamos -me incluyo- y nada más, pero de forma amable, respetuosa, reverente. Lo que me sobrepasa es esa tipología de "usuario" que se esconde en una esquina de la medianera de un edificio, a fisgar por fisgar, sin más. Son una irrisión. Son una anamorfosis virtual que no pinta nada porque contribuyen a matar esa idea vírica de la acción enriquecedora que, al menos yo, procuro buscar.
Toca ahora de hablar a la inversa [y agradezco de veras a todos aquellos que me felicitáis por las fotos o por los links con los que adorno mi muro]. No pido una constante conversación. Es imposible, algo quimérico. No tenemos tiempo para ello, en muchas ocasiones observamos -me incluyo- y nada más, pero de forma amable, respetuosa, reverente. Lo que me sobrepasa es esa tipología de "usuario" que se esconde en una esquina de la medianera de un edificio, a fisgar por fisgar, sin más. Son una irrisión. Son una anamorfosis virtual que no pinta nada porque contribuyen a matar esa idea vírica de la acción enriquecedora que, al menos yo, procuro buscar.
Y, ya dejando a un lado las unilateralidades, sí me gustaría terminar el post intentando expresar la inefable sensación de cercanía de este "chat" especial, de volumetría infinita, y que me ha procurado absolutos placeres. Siempre gracias a personas fabulosas.













