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viernes, 12 de octubre de 2012

"Expanded Black Box" by JOAN MOREY

 
 
 
 



“Su sorpresa fue grande al ver el aspecto de su abuela sin vestidos, y le dijo:
-Abuelita, tienes los brazos muy largos…
-Así te abrazaré mejor.
-Abuelita, tienes las piernas muy largas…
-Así correré más.
-Abuelita, tienes las orejas muy grandes…
-Así te oiré mejor.
-Abuelita, tienes los ojos muy grandes…
-Así te veré mejor.
-Abuelita, tienes los dientes muy grandes.
-Así comeré mejor, hija mía.
Y al decir estas palabras, el malvado lobo se arrojó sobre Caperucita Roja y se la comió“
Charles Perrault.


“El trabajo del artista es profundizar siempre el misterio"
Francis Bacon


“Sorprendernos por algo es el primer paso de la mente hacia el descubrimiento”
Louis Pasteur.

“¿Qué pensabas tonto? ¡Tonto! Pues nadie se escapa“
Inscripción al dorso del cuadro de Eugenio Lucas Velázquez “La lavativa”



Querer llamar la atención en el mundo del arte no es algo nuevo. Destacar a través de argucias más o menos polémicas o escandalosas, suele ser un gesto habitual dentro del panorama contemporáneo. Suscitar el debate mediante efectismos, en ocasiones muy poco acertados, hace que la sorpresa porque sí, y que una sorpresa tras otra, sea un efecto no epatante y se convierta en estupor de segunda y, a veces, en tedio. 

 
El día 22 del pasado mes de Julio, se clausuró la vigésimo primera edición de la feria Arte Santander que, una vez más, apostó por el modelo del “Solo Project” , un concepto que, sometido a las exigencias de espacio, público y ubicación -entre otros factores- proporciona un vigor especialmente potente a la hora de acomodar las propuestas de las galerías. Ahondar en un determinado proyecto de un solo artista en cada uno de los stands participantes, dota al espacio expositivo de una dimensión mucho más pura y menos confusa conceptualmente. La homogeneidad declarativa en la que el visitante se sumerge en cada instalación, confiere al todo un cariz experiencial notablemente más acusado y perceptible.
 
 
Se trata, en definitiva, de no aprovechar el espacio para concentrar una mixtura de propuestas artísticas sino compendiar en un pequeño recinto un proyecto único con una narrativa que revierte en una mejor concepción de la obra que se muestra.
 
 
Fue Louis 21 "The Gallery" [Mallorca], una de las galerías que, a través de su director Óscar Florit, mejor supo adecuar su propuesta al concepto medular de la feria, gracias a la instalación “Expanded black box”, ideada ex profeso para la ocasión por el artista Joan Morey [Mallorca, 1972].
 
 
La sola idea del made to measure, hace de este proyecto algo romántico y próximo al “idilio” y reafirma la filosofía de personalización a lomos de un talento que fascina con una brillante formulación que, a pesar ser intricada y de estar sometida a una multitud de inputs conceptuales, el artista resuelve de forma exquisita en un discurso que el espectador puede adaptar, reconsiderar, obviar o escudriñar a su gusto, alterándolos con su examen.
 
 
Igual que en la obra Persecución y asesinato de Jean-Paul Marat, que alcanza la categoría de icono por hablar del teatro dentro del teatro, Morey toma como elemento la obra de arte dentro de la obra de arte, y recurre a exhumar todo tipo de piezas que, con la clarificación del tiempo y su nexo explicativo, conforman una dialéctica no teórica, lejana a la demostración que exige lo empírico, para dejar un espacio libre a la circulación de las ideas, pero siempre señalando puntos estratégicos ambiguamente relacionados; instrumentos cuasi filosóficos que suscitan la curiosidad, la atracción, la incertidumbre, el temor o el distanciamiento.
 
 
EXPANDED BLACK BOX [Caja negra expandida] 2007/2012, es un artefacto expositivo desplegable, cuyo contenido Morey libera y exhibe como una suma de acontecimientos que se manifiestan con objetos que interactúan con los sentidos. A través de la vista [vídeo, fotografía, imágenes proyectadas, collages…]; a través del oído [con un loop]; a través del tacto [el plástico, el cristal, el caucho o el acero de las piezas “rescatadas”] y a través del olfato [perfumando la instalación con la fragancia “Synthetic Skai” de Comme des Garçons].
 
 
La explicación “formal” de la instalación alude al adjetivo “black” como un símbolo inmaterial, representante del luto, del dramatismo, de las estéticas sado-masoquistas y de lo funesto. Unido al sustantivo, el concepto “black box” hace referencia al dispositivo que, principalmente en las aeronaves, registra la actividad de los instrumentos y las conversaciones en la cabina, y cuya función es la del almacenamiento de datos para, en caso de un accidente, poder llevar a cabo un análisis de lo ocurrido en los momentos previos al mismo. Resulta curioso que, incluso cuando el blindaje de la caja se pinta de un color que facilita su localización, se le siga denominando “caja negra”. Porque su lectura en sí implica catástrofe.
 
 
 
Con este proyecto, el artista Joan Morey, se aleja del desmán e iguala a cero la entropía para construir, sin tolerancia alguna en su disposición, una rica instalación, serena, inquietante y con visos de autodominio. Indaga en la deconstrucción del sentido de los datos y su resultado final, practica una autopsia artística y reflexiona, recurre al tropo lingüístico y se vale de la “semiología” del objeto, para presentarnos otra obra maestra que festonea su impecable trayectoria, invitándonos a contemplar, desguazadas, las entrañas de su extraordinario y sibarita depósito artístico.

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