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lunes, 15 de octubre de 2012

Xabier Arakistain

 
 

 


 
Le vi por primera vez en 2002, en la conferencia que el fotógrafo Erwin Olaf impartía en la Sala de Exposiciones Bilbao Arte, con motivo de la inauguración en Bilbao de su galería de retratos “Royal Blood“. Xabier Arakistain era responsable, entonces, de la programación del centro y comisario de esta muestra. Recuerdo una exposición brillante por parte de Olaf -haciendo una retrospectiva de su carrera-, una especialmente elegante presentación de Arakis y un interesante turno de preguntas, por lo mordaz de la interacción que se desarrolló entre artista, curador y audiencia.

En 2005 asistí como público a una de las mesas de debate en los foros de expertos en arte contemporáneo de la feria ARCO que dirigió, y que llevaban por nombre “Las políticas de igualdad entre hombres y mujeres en los mundos del arte: diseñando estrategias”. Participaban en las ponencias de aquella tarde, entre otras, Amelia Valcárcel (entonces Vicepresidenta del Patronato del Museo del Prado) y Frida Kahlo (miembro fundador del grupo activista Guerrilla Girls). Arakistain, de riguroso negro, y con falda de tablas sobre pantalón -como simbolizando y reivindicando con su atavío la igualdad, la paridad y la convivencia entre políticas de género- moderó una de las “tertulias” más ricas en contenido a las que he acudido nunca. Recuerdo, como si fuera hoy, la magistral ponencia de Valcárcel, especialmente.

Hasta el día de hoy, se han ido sucediendo presentaciones, charlas y debates -en Vitoria y Bilbao, sobre todo- que han dejado patente que Arakis sigue siendo fiel a la fórmula que le ha supuesto justamente su sólida consolidación en el mundo de la cultura. La flexibilidad con que maneja su discurso, pone de manifiesto que, a pesar de lo intricado -muchas veces- del mismo, y de su carácter esencialmente reivindicativo, huye de la reducción meramente disciplinar para continuar dándole cuerpo, importancia y carisma. Y lo más importante, nutre constantemente su labor como activista dentro de un panorama que necesita de voces inteligentes que expresen y actúen para evidenciar que la capacidad de las mujeres está limitada, entre otros factores, por los controles sociales de sexo.

Los pasados días 5, 6 y 7 de Octubre en su papel como director, junto a Lourdes Méndez, del curso “Perspectivas feministas en las producciones artísticas y las teorías del arte“, que organizó Alhóndiga Bilbao, contribuyó una vez más a expandir, a través de las ponentes invitadas, la actividad de ese amplísimo círculo de mujeres que, a lo largo de la historia, han tenido tanto que decir. Fueron tres días en los que se reveló, una vez más, la potente densidad del trabajo de grandes artistas cuyo abordaje, en ocasiones, ha permanecido durante años en el reverso de la evolución del arte.

Con su marcha como director del Centro Cultural Montehermoso, Arakis puso fin a una etapa de cinco años que elevó al centro a la categoría de “internacional”, por ser un núcleo aplicador en la gestación y el desarrollo de proyectos artísticos relacionados con la igualdad entre sexos en los ámbitos del arte contemporáneo. Nadie, hasta entonces, había incorporado la cuota de sexos y la perspectiva de género como criterios para llevar a cabo una intachable política cultural que sirvió de catalizador para mostrar su profundo conocimiento del mundo del arte y el feminismo. El resultado desembocó en un excelso programa de actividades que regalaba a Montehermoso un estatus privilegiado de modernidad.

Guardo, como tesoro, cada uno de los textos informativos que se desarrollaron a lo largo del proyecto “Contraseñas”, un buen ejemplo de una de las muchas actividades que sirvieron para hacer reflexionar de forma crítica, para demostrar que el arte tiene muchos más intereses que el puramente mercantilista o contemplativo.
 
La huella que dejó Arakis es profunda, ejemplar y difícilmente igualable y, desde entonces, quería redactar este post sin otra intención que la de subrayar su talento y felicitarle por su proceso de “extensión”, por la ampliación continua de esa búsqueda en la igualdad y por esos signos, imágenes, textos o sonidos que hacen de su discurso un ejemplo de evolución transformativa cada vez que se accede a él. Enhorabuena.





Texto: Javier Ubieta.



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